Clara Ventura - Psicolog´┐Ża

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La estructura de los vínculos.

 

La familia - la gramática - la disfuncionalidad social.

¿Qué son los vínculos? ¿Cómo se forman? ¿Qué los condiciona?

 

Vamos a profundizar en cómo los vínculos afectivos hacen de puente entre las mecánicas bio-lógicas de cada ser único y su interacción con el contexto que les rodea. En “ambiente” particular, en el que se insertan es donde se van a formar y a desarrollar las diferentes personalidades, como configuraciones que se han organizado en base a cumplir diferentes funciones según las dinámicas particulares de ese sistema grupal primario, que normalmente es el familiar.

 

Papá y mamá son el primer “ambiente” afectivo en el que, generalmente, el niño se inserta y desde esa interacción es donde aprende a vincularse de una determinada manera, en base a lo que allí ocurre y a las características específicas que determinan la comunicación de los padres, no solo entre ellos, sino también, de cada uno de ellos, y de ellos en conjunto, con el resto de relaciones y con el mundo en general. El niño “percibe” un clima relacional determinado, una manera específica de interaccionar frente a los demás, a los otros. Él, a su vez, va sintiendo la manera específica en cómo se dirigen a él (se vinculan con él) y como es insertado en el sistema familiar y social circundante. Todos esperan algo de él, el viene y ya antes de nacer, hay un montón de proyecciones sobre él y de expectativas: tiene una función que cumplir en el sistema; y así es como él siente la necesidad de tomar una dirección concreta y se va generando una forma específica de generar esos vínculos. Él percibe la necesidad de compensar algo en dicho sistema, y normalmente, se vincula más estrechamente o en una relación más simbiótica con la parte que el siente más deficitaria o carenciada del sistema, en un intento de que el sistema sobreviva; de que la pareja de sus padres siga funcionando. El siente que para sobrevivir, todo tiene que tener un orden y un equilibrio y en ese intento por compensarlo, el se alía con la parte más “necesitada” del sistema. Esa “elección intuitiva” le conduce a formar parte del sistema familiar como un “parche”, esa inmolación de sí mismo, como “arreglo” de otros y por los otros, para que el sistema sobreviva, supone muchas veces, un alto precio, que todos, de una manera u otra, pagamos con el empobrecimiento de una personalidad que ha cristalizado en la unidireccionalidad de un “guión de infancia” concreto, que se repite en todas nuestras relaciones.

 

La estructura bio-lógica única de cada ser humano, permite, frente a un contexto familiar singular, el desarrollo de diversos guiones. Querer entender la estructura de los vínculos, únicamente en base al ambiente familiar y no en interacción con los recursos individuales, que cada determinación biológica conlleva, no es suficiente.ç

 

Los 9 tipos de personalidad, que el “Eneagrama” lleva años investigando, así como los guiones, que a través de las Constelaciones Familiares, han sacado a la luz la importancia de la vinculación no solo generacional, sino transgeneracional, solo pueden ser entendidos en su base, desde una configuración bio-lógica concreta, que desde un determinismo del fenotipo interactúa con el libre albedrío del ser humano, que, a su vez, ha sido condicionado por las improntas, que las diferentes dinámicas de los vínculos familiares de la infancia han desarrollado.

 

Yo, Tú, El, Nosotros, Vosotros y Ellos, que son las únicas formas gramaticales, que como pronombres se dan, son las formas que siempre han representado y puesto de manifiesto los diferentes tipos de vinculación, en los que, al menos de momento, nos podemos mover. Pensemos qué ocurre, cuando el niño se vincula, por ejemplo, con mamá, como “nosotros” y percibe al padre como “él”… ello va a favorecer una estructuración de la personalidad, desde donde el “yo” y el “tú”, vinculación de tipo horizontal, que debe tender hacia el “nosotros”, no esta respetando, ni integrando el “vosotros” del vínculo, entre papá y mamá. Los problemas manifiestos de las parejas y la escasez de hijos (uno o dos), son las grietas que permiten que ello suceda. Con lo cual, la disfuncionalidad afectiva, que se mantiene a largo plazo, y que se esté dando en el triangulo entre papá y mamá y el niño (“yo”), van a sentar las bases disfuncionales para la vinculación y comunicación frente a los otros, que a través de la generalización de un sistema, va a ir a los otros. Así la disfuncionalidad en los vínculos familiares se va a expandiendo al tejido social, haciéndolo, también disfuncional.

 

El problema de la “autoridad” -en su sentido más democrático y entendido como el respeto al otro- que estamos viviendo hoy en día, parece ser el resultado directo del tipo de vinculación, que se esta dando en la infancia, dentro del grupo familiar. La carencia de hermanos- desde donde un “yo” y un “tú”, hacía posible desarrollar el “nosotros”, en contraposición al “vosotros” de papá y mamá, esta impidiendo que en las familias de hoy se esté dando paso a estructuras de personalidad, que giren en torno a la asimilación y acomodación de los dos planos de direccionalidad que conforman toda organización vincular y espacial simple: el plano vertical y el plano horizontal.

 

La intersección en un punto del “yo”, que permita pasar, del “nosotros” (desde un plano de humildad y de crecimiento) al “vosotros” (como las figuras de autoridad),es un proceso éste que va desde la infancia hacia la adultez; y es lo que permitirá a los hijos convertirse en padres respetados, que representen esas figuras de “autoridad”, que tanto necesita la sociedad de hoy, para recuperar el equilibrio y el orden social. Pero ello, solo se puede conseguir desde el orden familiar, donde el Nosotros y el Vosotros, en la infancia haya quedado muy bien definido, para que pueda evolucionar hacia esa intersección que permita al yo, cambiar del plano horizontal al vertical ( de ser hijo respetuoso a ser padre respetado).

 

Necesitamos, pues, volver a reinstaurar “el Nosotros y el Vosotros” como una forma profunda de respetar un orden sano y evolutivo de los vínculos, para llegar a alcanzar una vinculación que construya seres humanos saludables y maduros, que puedan evitar quedar atrapados en “guiones disfuncionales” en la infancia. Así conseguiremos, también, una Sociedad Sana y Funcional.

 

Dra. Clara Ventura

Doctora en Psicología y Terapeuta en Constelaciones Familiares.