Clara Ventura - Psicolog´┐Ża

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Conferencia del Dr. Hunter Beaumont

Jornadas Pensamiento Sistémico III.

 

Estoy encantado de estar aquí. Esto es un experimento muy atrevido. No hay respuesta sin pregunta. Y hoy, la pregunta es:
 

¿Cuáles son los recursos que tenemos disponibles para tratar asuntos muy difíciles y dolorosos con los que nos estamos enfrentando, sean personales, políticos, económicos, etc....?

La respuesta que me ha sido útil es:  los recursos de la presencia y de la apertura.

Podemos hablar de estos recursos de forma intelectual; pero son mucho más que ideas. Tanto la presencia como la apertura son Cualidades del Ser que podemos sentir realmente.

Voy a intentar describir lo mejor que pueda la experiencia sentida y espero que sea válida para vosotros; que podáis descubrir estos recursos dentro de vosotros y que resulte interesante para vuestro desarrollo.

 

Me gustaría empezar hablando de la cualidad de la presencia.

Cuando empecé con mi aprendizaje espiritual era un niño y mi comprensión del mundo era simple. Comprendía los deseos de mi corazón, no tanto lo que eran, pero sí que existían, porque podía sentir la atracción, la felicidad, la esperanza. Las palabras que tenía eran heredadas de una tradición religiosa que hablaba sobre el bien y el mal. Y esa dicotomía entre el bien y el mal no me ayudaba, al revés, ahondaba mi propia división interna.

Siento mucha compasión hacia ese recuerdo de niño pequeño que intentaba ser bueno, y que fracasó. Y además del fracaso, recuerdo la cualidad sádica con la que me castigaba a mi mismo por mi fracaso al intentar ser perfecto; y estoy seguro de que esto es verdad para muchos de vosotros también.
Así que, dividir el mundo entre negro y blanco, no parece ser un recurso adecuado para tratar con la complejidad que ahora presentamos (…).  ¿Qué recursos necesitamos para tratar esos asuntos que tenemos frente a nosotros?

Mi familia se interesó por la psicología muy pronto, mis padres empezaron a hablar sobre el análisis terapéutico durante el desayuno, sobre sus sueños, los que habían tenido durante la noche, sus complejos, su relación... (¡eso hacía difícil la digestión del desayuno!). Pero de pronto tenían palabras nuevas para comprender los deseos y las frustraciones de unos niños pequeños: palabras como “personalidad”, “estructura caracterial”, “inconsciencia”... y estas palabras empezaron a ayudarles a poder analizar su experiencia de un modo distinto. Con ayuda de estas nuevas palabras ya no juzgaban inmediatamente, ya no querían librarse de las cosas. Se empezaron a preguntar “¿Qué está ocurriendo aquí?” “¿Qué está pasando?” Y abrieron un nuevo mundo.

Cuando conocí a mi esposa, encontramos una palabra nueva: el contacto. Esta nueva palabra cambió la forma en que la atención era capaz de operar. Las palabras sicológicas que conocía de antes ayudaban a comprender lo que pasaba dentro, pero la palabra “contacto” permitió ver lo que sucedía entre uno y otro. Era una palabra muy primitiva también pero abrió una nueva línea de investigación: “¿Qué pasa entre tú y yo?” “¿Cuál es la naturaleza de lo que hay entre nosotros?” 
Esa palabra nos llevó, nos condujo durante unos 20 años. Después conocí a un maestro espiritual que me influyó mucho, pero no voy a decir su nombre.

El tenía una palabra nueva: “presencia”.

 

De nuevo, esta palabra cambió por completo mi atención. Con ella pude empezar a pensar: “¿Estoy aquí?” “A veces, mi cuerpo está aquí pero tu no estás”. “A veces estás charlando con alguien pero tu estás en otra parte, no estás ahí”. “A veces estás trabajando, y no estás ahí”.

El año pasado estuve en Japón y vi algo que no había visto nunca: habría unos 6 hombres recogiendo pequeñas hierbas, sentados en el suelo en un gran jardín Zen. Utilizaban instrumentos que parecían pinzas porque las hierbas eran tan pequeñas… Estaban totalmente presentes en lo que hacían. Nunca he visto a nadie trabajando de esta forma, totalmente presente. Era algo muy poderoso, conmovedor; ahora puedo verlo de nuevo en mi mente. Resultó que la presencia es una herramienta muy poderosa.

Me di cuenta de que en mi trabajo como terapeuta he invitado a mis clientes a hacer el trabajo con sus emociones, pero no estaban presentes en lo que hacían. Yo mismo he trabajado con terapia Gestalt haciendo este tipo de trabajo durante muchos años sin estar presente. En el grupo podía explotar, llorar, ser dramático, sensible, pero no tenía por qué estar presente.

La palabra presencia me ayudó a ver mi propia ausencia. ¡Qué capacidad tenemos los seres humanos para vivir tantas experiencias sin estar presentes!

Anngwin hablará más tarde sobre su experiencia con el trauma. Pero repitir experiencias dolorosas del pasado, sin estar presente, retraumatiza, no sana. Así que, de pronto, el tema no es qué podemos hacer para lograr que los clientes manifiesten sus asuntos. La pregunta real es ¿qué pueden ellos ver o hacer a través de la presencia?

Además, llevé esta idea a las relaciones de pareja y familia. Y empecé a descubrir que, donde antes pensaba que ella estaba enfadada o que no estaba en contacto, muy a menudo lo que ocurría era que él no estaba presente.

Cuando estáis ansiosos, ¿estáis normalmente presentes? ¿es una sensación real? ¿O más a menudo os retiráis de la presencia y permitís que el miedo, la ansiedad, la rabia, surquen libremente en el espacio? Realmente, estad enfadados en la presencia. Y cuando intentéis ser buenos y fracaséis, estad presentes en esa sensación de no tener éxito en lograr vuestra meta. ¿Cómo os sentís?

Recientemente he trabajado con personas que estaban muriendo. Y hemos descubierto el poder de la capacidad de estar presente en la propia muerte, la capacidad de estar presente en la propia enfermedad y en el propio dolor.

Uno de mis queridos maestros se rompió la espalda hace unos años y después de meses tumbado con una escayola y medicación masiva, se dio cuenta de que la medicación le impedía hacer su trabajo. Al cabo de unos meses decidió interrumpir la medicación. Tuvo que aprender a vivir con el dolor. Descubrió que si reducía el tiempo en el que sentía dolor a un único momento, podía estar presente con el dolor en ese momento, y que era tolerable.

Cuando me contó esta historia, me di cuenta de que cuando siento dolor, tiendo a expandir el tiempo del dolor, de forma que ese dolor queda para siempre, se hace demasiado grande como para poder estar presente. Y si, se requiere mucha habilidad para reducir el tamaño del dolor. Es algo que yo, personalmente, no puedo hacer. Pero sé que es posible. Y sé que si en el futuro tengo un dolor muy grande, intentaré adquirir esa habilidad.

La presencia es un recurso. La presencia quizá sea algo característicamente humano. Es realmente difícil pensar en un gusano completamente presente. Quizá los animales superiores, los perros o los monos, quizás ellos puedan hacerlo, no lo sabemos. Pero sabemos que los Seres Humanos sí son capaces.

Y sabemos que cuánto más trauma hay en una sociedad, más dificultad hay para estar presente. Las familias que han perdido a sus miembros en la guerra han aprendido a sobrevivir no estando presentes. Y a vosotros, como amigos o como nietos, de alguna forma, os han pedido que no estéis presentes. Todos, inadvertidamente, hemos aprendido que la presencia es lo mismo que el dolor, algo que debe ser evitado. Pero eso no es cierto.

 

Ahora me gustaría centrarme en el segundo de los recursos: la cualidad de la apertura.

La cualidad de la apertura es también de especial importancia para los consteladores. Algunos sabéis que estuve varios años trabajando con Bert Hellinger, facilitando constelaciones conjuntamente.

Facilitar constelaciones en un escenario con Bert es una experiencia muy interesante. Como sabéis, ya es difícil o interesante con otra persona sea quien sea porque cada uno tiene sus propias percepciones, su propio estilo, sus propios dones, su propias limitaciones, pero ¡imaginaros hacerlo con Bert! (…)

Hace 15 años estar en presencia de Bert era estar en una presencia muy intensa y una de las cualidades que tenía su presencia era la de abrir el espacio . Bert colocaba sus constelaciones en un espacio abierto y ocurrían cosas increíbles.

Pero, ¿qué ocurre, si después, en cierto momento de la constelación, hacemos una afirmación como “¿Sabéis lo que significa eso? Eso significa que hubo un asesinato”?. En mi experiencia, la energía de todo el campo se cierra.

Si en lugar de hacer una búsqueda, una investigación, realizamos una interpretación, hacemos que la palabra haga “el límite limitado”. Lo que hace es clavar el significado al suelo. Y hablar supuestamente no es algo fenomenológico porque no sabemos lo que todo esto significa. Quizá el representante está teniendo un ataque narcisista y quiere impresionar con su sensibilidad. O podría ser que hubo un asesinato. Pero no lo sabemos. Y cuando decimos “¿sabes lo que esto significa? Significa que hubo asesinato”, toda la experiencia se queda fijada, atrapada, y hemos traicionado la cualidad de abrir.

Además, hemos puesto un ejemplo a facilitadores con menos experiencia que tienen que trabajar su propia incertidumbre, su propia inseguridad. Este es un precedente que en el mundo de las constelaciones tiene mucho peso.

Sabéis, hay una tradición mística judía que se llama hashidismo. Yo pensaba inicialmente que era una tradición muy antigua, pero no, es reciente, se desarrolló en el siglo XIX. Cuando el hashidi lee el Talmud, habla como si esperara respuestas. Y discuten unos con otros, pero lo que están practicando es la habilidad de hacer preguntas, ¿qué es más importante, una pregunta o una respuesta? ¿Habéis notado que a veces las respuestas matan a las preguntas? Así que si tenéis una pregunta realmente buena, ¡por Dios, no la respondáis!, porque va a ser inútil.
Hay una clase de conocimiento enormemente útil del que se puede hablar: cómo llegar de aquí al hotel en que te alojas, cual es la medicación adecuada para determinada enfermedad…… Pero hay otra clase de conocimiento del que es más difícil hablar: el conocimiento del corazón, un conocimiento que se comunica mejor a través de la poesía que por medio de un discurso, o a través del arte, de la música, o la danza. Y esta segunda clase de conocimiento no es menos importante. Por ejemplo, ¿Qué tipo de conocimiento cura un corazón herido?

Así que empezad a pensar en la apertura, la cualidad de la apertura.  
Y pensad en la presencia y ausencia de esta apertura en distintas situaciones.

Por ejemplo, en una conversación política. Recordad la última conversación política que habéis tenido, ¿vuestros compañeros estaban abiertos? ¿Estabais abiertos a sus opiniones? ¿Recordáis una conversación con vuestro amigo o vuestra pareja en que estabais intentando articular una experiencia difícil y el espacio que sostenía esa conversación se abrió? Y sentisteis que erais comprendidos. Eso es un recurso. Pero recordáis como vuestro amigo perdió su centro y de repente empezasteis a decir ¡eh!, sé qué te está pasando, yo tuve una experiencia parecida y bla bla bla, y esto quita totalmente la fuerza, la capacidad de que uno se sienta comprendido, cierra las puertas, da a la experiencia un significado cerrado que destruye la poesía que se requiere para alcanzar ese tipo de conocimiento.

Os voy a dar un par de ejemplos más sobre la cualidad de la apertura.

Recuerdo una vez que mi hijo encontró unas maderas en el garaje y las clavó de forma que parecían un avión. Me lo trajo, iluminado por la alegría, ¡qué sensación de sentirse creador, se sintió atrapado por este espíritu creativo! Yo le dije: “es realmente bueno, pero lo podemos hacer mejor”. Y ví como su cara cambiaba: su alegría y satisfacción se escapaban. Y todavía hoy, cuando lo recuerdo, siento remordimientos. Está claro que sentía envidia de su alegría, así que la destrocé. En el contexto de lo que estamos hablando, lo que hice fue cerrar un campo, reemplacé un tipo de conocimiento, aquel que hacía el niño con su alma, con otro tipo de conocimiento, con la idea de mejorarlo. Saqué la experiencia del campo del niño a mi propio campo de experiencia. Aunque conscientemente mi intención era artística, el efecto en su alma fue que algo que tenía gran valor era destrozado.

Así que, es útil pensar ahora en alguna de las cosas que hacemos que funcionan de tal forma que cierran y limitan el campo de apertura. Y una de las formas más populares de destrozar la apertura es imaginar que sabemos.

Imaginad a un niño que se acerca y os pregunta ¿por qué ocurre esto? Normalmente la pregunta llega cuando estamos ocupados en otra cosa. Y ¿habéis percibido como respondéis? Es muy grande la tentación de responder: “porque…” y respondéis algo; o le decís: “no tengo tiempo en este momento”; o respondéis: “pregúntale a tu padre”. Podéis sentir como todas esas respuestas cierran la apertura de vuestro hijo.

En la historia que contó antes Jeff, cuando Pandora abre la caja, es abandonada en su propia curiosidad y es atrapada por todos los males que salen de ella, ero sigue sintiendo curiosidad, la curiosidad es una cosa muy difícil y a veces muy peligrosa, pero la curiosidad verdadera ama la apertura.

¿Qué pasa si hacemos una constelación y nos mantenemos en el campo de la curiosidad, en la apertura, y nos preguntamos ¿qué significa esto? ¿A dónde quiere ir eso? ¿Qué está expresando esto otro?

La mayoría de vosotros seréis facilitadores y conocéis la experiencia de estar en una constelación y no saber qué está pasando: nada se aclara, el grupo se pone nervioso, notáis que alguien se está quedando dormido. Y empezáis a pensar ¿qué pasará? Y notáis que tenéis una hipótesis - ¿recordáis lo felices que os sentís cuando tenéis esa hipótesis? – Y, de repente, sentís que hay algo que podéis hacer. Pero también es cierto que, en algunos casos, esa hipótesis destruye la apertura del proceso creativo.

A veces puede ser una visión interior muy útil que emerge; otras veces sólo es una idea que tenéis en la cabeza para poder salir de ese trance tan incómodo. Y ¿cómo podéis saber cual es la diferencia entre uno y otro?

Hay algo muy importante en el mundo que se llama “fundamentalismo”. El fundamentalismo no es un fan de la apertura. No importa si es un fundamentalismo religioso, filosófico, económico. Fundamentalismo es una actitud, una postura que tenemos, ¿habéis hablado alguna vez con un fundamentalista? ¿esa energía de que ellos saben y tu no? ¡Es tan incómodo hablar con ellos! Tratan de apartar lo poquito de apertura que pueda haber y prometen que, si aceptas ese sistema tan cerrado, te sentirás fenomenal. Si, si lo aceptas realmente te sientes mejor, porque realmente ya no tienes que pensar en nada; es una respuesta, y para mucha gente eso es un alivio muy grande. Los fundamentalistas tienen esta costumbre tan fea de matar el pensamiento de la gente, así que quizá ese no sea el mejor modelo para nuestro futuro.

Todo es relativo.

El superego es esa idea que tenemos en la cabeza de que vivimos y sabemos lo que está bien y lo que está mal y lo que deberíamos hacer y lo que no (…).  El superego tampoco es un fan de la apertura. Lo interesante es que normalmente, si le preguntas a tu superego “¿Qué crees que debo hacer?” El superego te dice: “tú sabes perfectamente lo que tienes que hacer, no tienes que preguntarme a mí”. Y el superego habla así porque no sabe, no sabe, ¿habéis visto alguna vez a un niño recién nacido con un superego? El superego entra en el bebé o, mejor dicho, se lo meten, mas tarde, es un implante, y lo único que sabe el superego es lo que sabe tu sociedad, así que si vivís en una sociedad pequeña tenéis un superego pequeño y si vivís en una sociedad que se cree muy importante, como los EEUU, tenéis un superego enorme. A partir de esta definición, ¿podéis daros cuenta de como vuestro superego no para hasta destruir el sentido de la apertura?

 

Ahora hablemos durante unos minutos sobre estar presente con apertura.

¿Cómo es esto? Estar presente con la cualidad de la apertura. La apertura incluye todo lo que es, hay sitio en el campo de la apertura para lo que consideramos una buena imagen, mejor o peor. Os ofrezco mi experiencia para descubrir estas dos palabras, las cualidades a las que apuntan son un recurso poderoso, presencia con apertura.

 

Dr. Hunter Beaumont.  Hidden Symetry

Birminghan 2008